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Tras diez años de apelaciones, deberá cumplir 13 años de prisión la chica que mató a una adolescente por celos

SANTA FE.- Karen Ñañez tenía 16 años cuando asesinó –con alevosía- a María Fernanda Chicco, otra adolescente de 18 años, estudiante de cine en Córdoba, porque estaba convencida que era el principal obstáculo en la relación con su novio, ex de su víctima, que ni siquiera vivía en forma permanente en la misma ciudad.

Karen pergeñó todos los detalles: cuando se enteró que María Fernanda había regresado a Ceres, desde Córdoba, le envió un mensaje por WhatsApp haciéndose pasar por el exnovio; la citó en una calle paralela a la Ruta Nacional 34, del acceso principal a la ciudad hacia el norte, y cuando María Fernanda arribó en bicicleta, casi sin mediar palabras la tomó por la espalda y con un alambre con púas apretó el cuello de su víctima, hasta matarla, desangrándola.

Con la víctima inerte, Karen creyó que terminaba su problema personal. No sabía que comenzaba uno mayor y que la cárcel será su próximo destino.

Los jueces de primera instancia que entendieron en la causa le impusieron una pena de 7 años de prisión efectiva, pero tras una apelación de la defensa, los magistrados que revisaron el caso elevaron a 13 los años de condena.

Recién ahora, después de 10 años, tras sortear varias apelaciones, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó que la sentencia se ejecute, es decir, que quede firme y de cumplimiento efectivo. Ya que no habrá más dilaciones judiciales, admiten los familiares de la víctima.

Según informes a los que accedió LA NACION, Karen Ñañez, la imputada, vive en Rosario, donde se radicó junto a sus padres después de la tragedia que la tuvo como principal responsable. Estudió Medicina en la Universidad Nacional de Rosario, donde en varias ocasiones sus propios compañeros, al acceder a sus antecedentes, la reprobaron incluso con manifestaciones en la propia casa de estudios y hasta se movilizaron para conseguir que no fuera admitida en la carrera.

María Fernanda Chicco, la víctima

Después, estuvo en pareja, de la que nació un niño, hoy de 3 años, cuyo padre reside actualmente en Italia. Ese hijo tiene sus abuelos en esa misma ciudad del sur santafecino.

Ejecución de la pena

Tras la resolución de la Corte, se inicia ahora en el denominado Procedimiento de Ejecución de la Sentencia, donde la jueza de los Tribunales de Rosario -que actúa por jurisdicción por el domicilio de la homicida-, Rosana Carrara, deberá garantizar que la sentencia se haga efectiva, asegurando que la condenada cumpla su pena en prisión.

Para resolver las instancias procesales que corresponden, se fijó audiencia en Rosario para el 23 de abril próximo, habiéndose citado a la imputada, a la defensa, a la fiscalía del Ministerio Público de la Acusación (MPA) de los Tribunales de Rafaela, que actuó en primera instancia, los padres de la víctima (Silvia y Javier, actualmente separados) y el representante legal de la familia, Hugo Parma, reconocido abogado de Ceres.

El fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que rechazó el último recurso de la defensa de Karen Ñáñez cierra un extenso y complejo proceso judicial que ha mantenido en vilo a la comunidad de Ceres y a la provincia de Santa Fe.

Además, con esta decisión queda firme la condena de 13 años de prisión efectiva por homicidio calificado por alevosía. Sin embargo, el caso mereció la consideración de los expertos ya que la victimaria era menor de edad al momento del crimen.

Al respecto, debe recordarse que el sistema penal argentino establece un régimen especial para adolescentes y jóvenes que cometen delitos graves. La ley considera que, aunque son responsables de sus actos, su capacidad de discernimiento aún está en desarrollo. Sin embargo, en casos como este, donde la brutalidad del crimen y quizá la premeditación son evidentes, la justicia tiende a aplicar penas severas, aunque siempre se mantiene una diferencia con relación a los casos de imputados mayores, ya que el máximo tiempo de reclusión no puede exceder la mitad del plazo que hubiese sido aplicado a un adulto como mayor pena por ese delito.

El caso

Como se informó oportunamente desde este diario, el caso marcó a la ciudad de Ceres, de 20 mil habitantes, en el extremo noroeste de esta provincia, muy cerca del límite con Santiago del Estero.

En ese lugar, una siesta calurosa del15 de febrero de 2015, la adolescente Ñañez asesinó con alevosía a otra joven “por envidia, por celos y porque era un obstáculo” en su relación con su actual pareja, quien fue novio de la víctima.

Allegados a Ñañez hablaron en aquel momento que Karen “se peinaba, se maquillaba y hasta vestía muy parecido a María Fernanda”. Esa “interpretación de su realidad” terminó llevándola por el camino menos conveniente.

Por eso, cuando se enteró que su “rival” había regresado a pasar unos días de vacaciones con su familia, en un impasse de sus estudios de cine en Córdoba, Karen planeó todo los detalles. “Se hizo pasar por el joven en cuestión, le envió un mensaje a Chicco, citándola en una zona aledaña a la Ruta 34, y la esperó. Cuando la vio llegar, arremetió contra con un alambre de púas en el cuello y literalmente la ahorcó”, sostuvo en su momento una fuente de la investigación.

Pero Karen, que creía que tenía todo planeado, no reparó en la posición privilegiada de una cámara de seguridad de un corralón a metros de donde se desarrolló la escena del crimen. Ahí quedó grabado lo sucedido. Por eso, la autoría del crimen nunca estuvo en duda.

El cuerpo de María Fernanda fue hallado varias horas después, en la madrugada del lunes, en un predio donde se guardaban postes para uso rural. Estaba tirado entre los postes, y encima de su cuerpo habían dejado la bicicleta. A pocos metros se encontró un alambre con dos puntas y con sangre.

SANTA FE.- Karen Ñañez tenía 16 años cuando asesinó –con alevosía- a María Fernanda Chicco, otra adolescente de 18 años, estudiante de cine en Córdoba, porque estaba convencida que era el principal obstáculo en la relación con su novio, ex de su víctima, que ni siquiera vivía en forma permanente en la misma ciudad.

Karen pergeñó todos los detalles: cuando se enteró que María Fernanda había regresado a Ceres, desde Córdoba, le envió un mensaje por WhatsApp haciéndose pasar por el exnovio; la citó en una calle paralela a la Ruta Nacional 34, del acceso principal a la ciudad hacia el norte, y cuando María Fernanda arribó en bicicleta, casi sin mediar palabras la tomó por la espalda y con un alambre con púas apretó el cuello de su víctima, hasta matarla, desangrándola.

Con la víctima inerte, Karen creyó que terminaba su problema personal. No sabía que comenzaba uno mayor y que la cárcel será su próximo destino.

Los jueces de primera instancia que entendieron en la causa le impusieron una pena de 7 años de prisión efectiva, pero tras una apelación de la defensa, los magistrados que revisaron el caso elevaron a 13 los años de condena.

Recién ahora, después de 10 años, tras sortear varias apelaciones, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó que la sentencia se ejecute, es decir, que quede firme y de cumplimiento efectivo. Ya que no habrá más dilaciones judiciales, admiten los familiares de la víctima.

Según informes a los que accedió LA NACION, Karen Ñañez, la imputada, vive en Rosario, donde se radicó junto a sus padres después de la tragedia que la tuvo como principal responsable. Estudió Medicina en la Universidad Nacional de Rosario, donde en varias ocasiones sus propios compañeros, al acceder a sus antecedentes, la reprobaron incluso con manifestaciones en la propia casa de estudios y hasta se movilizaron para conseguir que no fuera admitida en la carrera.

María Fernanda Chicco, la víctima

Después, estuvo en pareja, de la que nació un niño, hoy de 3 años, cuyo padre reside actualmente en Italia. Ese hijo tiene sus abuelos en esa misma ciudad del sur santafecino.

Ejecución de la pena

Tras la resolución de la Corte, se inicia ahora en el denominado Procedimiento de Ejecución de la Sentencia, donde la jueza de los Tribunales de Rosario -que actúa por jurisdicción por el domicilio de la homicida-, Rosana Carrara, deberá garantizar que la sentencia se haga efectiva, asegurando que la condenada cumpla su pena en prisión.

Para resolver las instancias procesales que corresponden, se fijó audiencia en Rosario para el 23 de abril próximo, habiéndose citado a la imputada, a la defensa, a la fiscalía del Ministerio Público de la Acusación (MPA) de los Tribunales de Rafaela, que actuó en primera instancia, los padres de la víctima (Silvia y Javier, actualmente separados) y el representante legal de la familia, Hugo Parma, reconocido abogado de Ceres.

El fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que rechazó el último recurso de la defensa de Karen Ñáñez cierra un extenso y complejo proceso judicial que ha mantenido en vilo a la comunidad de Ceres y a la provincia de Santa Fe.

Además, con esta decisión queda firme la condena de 13 años de prisión efectiva por homicidio calificado por alevosía. Sin embargo, el caso mereció la consideración de los expertos ya que la victimaria era menor de edad al momento del crimen.

Al respecto, debe recordarse que el sistema penal argentino establece un régimen especial para adolescentes y jóvenes que cometen delitos graves. La ley considera que, aunque son responsables de sus actos, su capacidad de discernimiento aún está en desarrollo. Sin embargo, en casos como este, donde la brutalidad del crimen y quizá la premeditación son evidentes, la justicia tiende a aplicar penas severas, aunque siempre se mantiene una diferencia con relación a los casos de imputados mayores, ya que el máximo tiempo de reclusión no puede exceder la mitad del plazo que hubiese sido aplicado a un adulto como mayor pena por ese delito.

El caso

Como se informó oportunamente desde este diario, el caso marcó a la ciudad de Ceres, de 20 mil habitantes, en el extremo noroeste de esta provincia, muy cerca del límite con Santiago del Estero.

En ese lugar, una siesta calurosa del15 de febrero de 2015, la adolescente Ñañez asesinó con alevosía a otra joven “por envidia, por celos y porque era un obstáculo” en su relación con su actual pareja, quien fue novio de la víctima.

Allegados a Ñañez hablaron en aquel momento que Karen “se peinaba, se maquillaba y hasta vestía muy parecido a María Fernanda”. Esa “interpretación de su realidad” terminó llevándola por el camino menos conveniente.

Por eso, cuando se enteró que su “rival” había regresado a pasar unos días de vacaciones con su familia, en un impasse de sus estudios de cine en Córdoba, Karen planeó todo los detalles. “Se hizo pasar por el joven en cuestión, le envió un mensaje a Chicco, citándola en una zona aledaña a la Ruta 34, y la esperó. Cuando la vio llegar, arremetió contra con un alambre de púas en el cuello y literalmente la ahorcó”, sostuvo en su momento una fuente de la investigación.

Pero Karen, que creía que tenía todo planeado, no reparó en la posición privilegiada de una cámara de seguridad de un corralón a metros de donde se desarrolló la escena del crimen. Ahí quedó grabado lo sucedido. Por eso, la autoría del crimen nunca estuvo en duda.

El cuerpo de María Fernanda fue hallado varias horas después, en la madrugada del lunes, en un predio donde se guardaban postes para uso rural. Estaba tirado entre los postes, y encima de su cuerpo habían dejado la bicicleta. A pocos metros se encontró un alambre con dos puntas y con sangre.

 Karen Ñañez tenía 16 años cuando asesinó a María Fernanda Chicco, de 18  LA NACION

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