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El misterioso mensaje oculto y los objetos que se escondían dentro de la cripta del monumento a Cristóbal Colón

La avenida Costanera Norte separa el Aeropuerto Jorge Newbery de una mole de más de 600 toneladas y 26 metros de altura. Es la primera y la última postal que se llevan los viajantes que arriban o dejan la Ciudad. Sobre una gran columna se apoya la figura de Cristóbal Colón.

La escultura no estuvo siempre allí. Fue inaugurada el 15 de junio de 1921 en el parque trasero de la Casa Rosada, con la presencia del entonces presidente, Hipólito Yrigoyen, y de Arnaldo Zocchi, escultor florentino en quien recaló la obra.

El izamiento, demorado por el estallido de la Primera Guerra Mundial, develó el monumento que había empezado a construirse el 24 de mayo de 1910, en la víspera del Centenario de la Revolución de Mayo, cuando se colocó la primera de las 256 piezas que fueron enviadas desde el taller de Zocchi, en Italia.

Compró todo un pueblo deshabitado de España sin saber el idioma: “Supe que ese era mi futuro”

El Monumento a Colón en la portada de la revista semanal de La Nación del 12 de octubre de 1930

Se trata de un grupo escultórico elaborado completamente en mármol de Carrara. En la cima se erige la figura de Colón. La base está compuesta por tres conjuntos alegóricos: uno que representa el viaje; otro, la Iglesia Católica; y el último, a España.

Pero en la inauguración se guardó un secreto. Debajo del monumento, una cripta circular ocultó una suerte de “cápsula del tiempo”, con el fin de ser abierta 100 años más tarde, en 2021. Aunque no resultó como fue planeado, el misterio permaneció incólume durante más de 90 años.

En 1955, la escultura sobrevivió al bombardeo a la Plaza de Mayo, en el que murieron más de 300 civiles, y a otro atentado perpetrado en 1987, cuando una bomba fue detonada a pocos metros de la obra.

«Crecí viendo ese terreno»: se conocieron de casualidad, compraron un proyecto quebrado con salida al río y con US$20 millones lo levantaron,

Una imagen del Monumento a Colón, en la década del '20

Las explosiones, así como el incesante tránsito vehicular por la avenida La Rábida, que bordea el parque trasero de la Casa Rosada y por la que diariamente pasan cientos de colectivos, deterioraron el monumento, cuyo estado se evidenció cuando se planeó su mudanza, en 2014.

Transcurrió más de un año y medio desde que la estatua de Cristóbal Colón cruzara parte del bajo porteño para llegar a su nuevo hogar en Costanera Norte

La escultura fue puesta en valor y, entretanto, se descubrió la “cápsula del tiempo” que escondía. La cripta contenía un ladrillo de la casa natal de Colón, el capitel de una columna del Foro Romano, un friso del siglo II y materiales referentes a la instalación del monumento. También se guardaron un ejemplar del diario La Prensa del día de la inauguración, una ofrenda con monedas y pequeños objetos recordatorios de la fecha. Además, se almacenó una película: dos rollos fílmicos de más de noventa años de antigüedad. La cinta, muda y en blanco y negro, registró la llegada de las partes y la construcción de la obra.

Dos rollos de películas, diarios de la época y monedas fueron algunos de los objetos que se hallaron en la cápsula del tiempo del Monumento a Colón

El monumento halló un nuevo hogar: fue emplazado en el espigón Puerto Argentino de la Costanera Norte. “Las plazas y parques de la Ciudad son un museo a cielo abierto: cada escultura es testimonio de nuestra identidad, de nuestra historia y de la enorme riqueza cultural que nos distingue”, dijo el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, cuando anunció la ampliación del MOA (Monumentos y Obras de Arte), más conocido como “Hospital de Estatuas”, institución a cargo del mantenimiento de los casi 2500 monumentos que conforman el patrimonio cultural y adornan el espacio público de Buenos Aires.

La cápsula del tiempo del Monumento a Colón era una caja de plomo empotrada en la cripta ubicada en la base de la obra

“Es importante que los vecinos puedan tener un contacto directo con el arte público de la Ciudad. La cercanía con el Río y la costanera como espacio de disfrute es revalorizado con esta obra”, destacan desde la Subsecretaría de Paisaje Urbano de la Ciudad.

En su nueva locación, un enrejado protege al monumento, pero la explanada permite una cercanía imposible en su ubicación anterior. Así, más vecinos y turistas pueden apreciar la obra de Zocchi.

Allí, fiel al navegante homenajeado, los ojos apuntan hacia el Río de la Plata.

La avenida Costanera Norte separa el Aeropuerto Jorge Newbery de una mole de más de 600 toneladas y 26 metros de altura. Es la primera y la última postal que se llevan los viajantes que arriban o dejan la Ciudad. Sobre una gran columna se apoya la figura de Cristóbal Colón.

La escultura no estuvo siempre allí. Fue inaugurada el 15 de junio de 1921 en el parque trasero de la Casa Rosada, con la presencia del entonces presidente, Hipólito Yrigoyen, y de Arnaldo Zocchi, escultor florentino en quien recaló la obra.

El izamiento, demorado por el estallido de la Primera Guerra Mundial, develó el monumento que había empezado a construirse el 24 de mayo de 1910, en la víspera del Centenario de la Revolución de Mayo, cuando se colocó la primera de las 256 piezas que fueron enviadas desde el taller de Zocchi, en Italia.

Compró todo un pueblo deshabitado de España sin saber el idioma: “Supe que ese era mi futuro”

El Monumento a Colón en la portada de la revista semanal de La Nación del 12 de octubre de 1930

Se trata de un grupo escultórico elaborado completamente en mármol de Carrara. En la cima se erige la figura de Colón. La base está compuesta por tres conjuntos alegóricos: uno que representa el viaje; otro, la Iglesia Católica; y el último, a España.

Pero en la inauguración se guardó un secreto. Debajo del monumento, una cripta circular ocultó una suerte de “cápsula del tiempo”, con el fin de ser abierta 100 años más tarde, en 2021. Aunque no resultó como fue planeado, el misterio permaneció incólume durante más de 90 años.

En 1955, la escultura sobrevivió al bombardeo a la Plaza de Mayo, en el que murieron más de 300 civiles, y a otro atentado perpetrado en 1987, cuando una bomba fue detonada a pocos metros de la obra.

«Crecí viendo ese terreno»: se conocieron de casualidad, compraron un proyecto quebrado con salida al río y con US$20 millones lo levantaron,

Una imagen del Monumento a Colón, en la década del '20

Las explosiones, así como el incesante tránsito vehicular por la avenida La Rábida, que bordea el parque trasero de la Casa Rosada y por la que diariamente pasan cientos de colectivos, deterioraron el monumento, cuyo estado se evidenció cuando se planeó su mudanza, en 2014.

Transcurrió más de un año y medio desde que la estatua de Cristóbal Colón cruzara parte del bajo porteño para llegar a su nuevo hogar en Costanera Norte

La escultura fue puesta en valor y, entretanto, se descubrió la “cápsula del tiempo” que escondía. La cripta contenía un ladrillo de la casa natal de Colón, el capitel de una columna del Foro Romano, un friso del siglo II y materiales referentes a la instalación del monumento. También se guardaron un ejemplar del diario La Prensa del día de la inauguración, una ofrenda con monedas y pequeños objetos recordatorios de la fecha. Además, se almacenó una película: dos rollos fílmicos de más de noventa años de antigüedad. La cinta, muda y en blanco y negro, registró la llegada de las partes y la construcción de la obra.

Dos rollos de películas, diarios de la época y monedas fueron algunos de los objetos que se hallaron en la cápsula del tiempo del Monumento a Colón

El monumento halló un nuevo hogar: fue emplazado en el espigón Puerto Argentino de la Costanera Norte. “Las plazas y parques de la Ciudad son un museo a cielo abierto: cada escultura es testimonio de nuestra identidad, de nuestra historia y de la enorme riqueza cultural que nos distingue”, dijo el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, cuando anunció la ampliación del MOA (Monumentos y Obras de Arte), más conocido como “Hospital de Estatuas”, institución a cargo del mantenimiento de los casi 2500 monumentos que conforman el patrimonio cultural y adornan el espacio público de Buenos Aires.

La cápsula del tiempo del Monumento a Colón era una caja de plomo empotrada en la cripta ubicada en la base de la obra

“Es importante que los vecinos puedan tener un contacto directo con el arte público de la Ciudad. La cercanía con el Río y la costanera como espacio de disfrute es revalorizado con esta obra”, destacan desde la Subsecretaría de Paisaje Urbano de la Ciudad.

En su nueva locación, un enrejado protege al monumento, pero la explanada permite una cercanía imposible en su ubicación anterior. Así, más vecinos y turistas pueden apreciar la obra de Zocchi.

Allí, fiel al navegante homenajeado, los ojos apuntan hacia el Río de la Plata.

 La escultura escondió por más de 90 años un mensaje que develó su secreto en 2014, cuando la obra fue trasladada a la Costanera Norte de la Ciudad  LA NACION

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