El juego a dos bandas de Daniel Angelici: es el sponsor de la lista de Lousteau, pero puso candidatos en la de Pro para la elección porteña

No ocupa un cargo público, pero su influencia en la política porteña no ha desaparecido. Al contrario, Daniel “Tano” Angelici, histórico operador del macrismo, mantiene una enorme capacidad interferencia en la Justicia de la ciudad de Buenos Aires y, sobre todo, en las filas de Pro y de la Unión Cívica Radical (UCR).
Las negociaciones que se dieron al máximo nivel la semana pasada para conformar las listas de candidatos a legisladores porteños con vistas a las elecciones del 18 de mayo próximo dejaron en evidencia el juego a dos bandas de Angelici, quien contrala la filial del radicalismo en la Capital a través de su mano derecha, Martín Ocampo, actual procurador general del distrito. En una misma maniobra, el “Tano” logró preservar su sociedad con el eje de Emiliano Yacobitti-Martín Lousteau, un acuerdo que le permite influir en el centenario partido, y consolidar su alianza política con los Macri.
Es que Angelici tendrá alfiles propios en la lista de Evolución Radical, el frente que integran el radicalismo porteño, GEN y el partido socialista, y dos representantes en la nómina de Pro que encabeza Silvia Lospennato. Se trata de Lautaro García Batallan, exviceministro del Interior durante el gobierno de la Alianza, y Lucía Bracci, una militante de la fuerza amarilla que dio sus primeros pasos en política en la localidad de Pergamino, donde gobierna Javier Martínez, un aliado de Angelici.
Hace un par de semanas, el binguero había logrado anudar otro pacto con Jorge Macri para ocupar un casillero clave en la estructura del gobierno de la Ciudad. Si bien consensuó la designación de Ocampo como procurador apenas el primo del expresidente se sentó en el sillón de Uspallata, Angelici promovió días atrás el nombramiento de Francisco Quintana como secretario de Justicia de la Ciudad. Quintana quedó como el número dos del ministro Gabino Tapia, uno de los hombres de máxima confianza del jefe porteño. Está claro que los tentáculos del monje negro del macrismo llegan al Consejo de la Magistratura de la Ciudad, donde mantiene un diálogo aceitado con Juan Manuel Olmos, articulador todoterreno del PJ, para acordar nombramientos de jueces y fiscales. Es uno de los promotores de la candidatura de Ariel Lijo, designado por Milei en la Corte Suprema y cuyo pliego pende de un hilo en el Senado.
Angelici mantuvo contactos reservados con Jorge Macri y sus operadores políticos para cerrar el desembarco de dos dirigentes de su confianza en la lista de Pro. Los ubicó en puestos expectantes: el octavo y el noveno casillero. Dado que el bloque de legisladores del radicalismo porteño renueva tres escaños -dos pertenecen a Evolución y una al sector de Angelici-, el operador judicial del macrismo se garantiza, en caso de que Pro haga una elección discreta, que podrá influir en la bancada amarilla en la Legislatura.
Para evitar cortocircuitos con sus aliados de la UCR, Angelici, acostumbrado a desplazarse por la superestructura de la política de la Capital sin mover el aire, buscó disimular sus conversaciones con Jorge Macri. “Me ofrecieron dos lugares”, le confesó a uno de sus interlocutores habituales. En el búnker de Pro también reconocen que Bracci y García Batallan fueron promovidos por Angelici, quien también incrementó su injerencia en el Gabinete porteño con la designación de la vocera Laura Alonso, pareja de Ernesto “Larry” Ochoa. Ochoa es uno de los colaborados más estrechos de Angelici.
“Está todo hablado. No afecta en los más mínimo al vínculo con Lousteau y Yacobitti”, afirma un integrante fiel de la organización del empresario del juego. En rigor, el senador nacional y titular de la UCR nacional también tiene un acuerdo con Jorge Macri, ya que Guillermo Laje, un dirigente de su riñón, sigue al frente del Banco Ciudad.
No obstante, allegados a Ocampo, titular de la UCR porteña, relativizan el lazo con Bracci y García Batallan. Aseguran que, si bien Angelici tiene vínculo con ambos, no responden a él.
García Batallan, quien quedó en la mira de la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, fue militante de la Franja Morada e integró el Grupo Sushi, que lideraba Antonio de la Rúa durante el gobierno de la Alianza. En la lista de Jorge Macri también está Hernán Lombardi, otro exintegrante del círculo de confianza de De la Rúa. Durante los últimos años, cultivó un bajo perfil y supo trabajar en consultoría política. Incluso se mantuvo cerca del publicista Ramiro Agulla – ideólogo del célebre aviso de campaña “Dicen que soy aburrido”-. A su vez, García Batallan orbitó alrededor de Cristian Ritondo y Horacio Rodríguez Larreta dentro del mundillo de Pro. De hecho, trabajó en el área de comunicación del Ministerio de Seguridad durante la gestión bonaerense de María Eugenia Vidal.
El ex Franja Morada llegó a ser jefe de bloque de la UCR en la Legislatura durante la gestión porteña de De la Rúa, pero, en 1996, debió renunciar cuando apareció un video en el que dos de sus asesores aparecían pidiendo coimas. “Tengo las manos quemadas; aprendí que en la cuestión pública es irresponsable poner las manos en el fuego por alguien”, dijo en ese entonces.
Desde la CC, exsocios de Pro en JxC, pusieron el foco en la figura de García Batallan. Sospechan que el macrismo lo oculta, pese a que ocupa uno de los lugares “entrables”. De hecho, no participó ayer de la conferencia de prensa en la sede de Pro para la presentación de la propuesta de “campaña limpia”, un anuncio encabezado por María Eugenia Vidal y Lospennato. Estuvieron presentes los candidatos que ocupan los primeros siete lugares. Tampoco aparece en los perfiles que difundió el equipo de campaña de Pro. El corte se produce en el séptimo lugar, que ocupa Victoria Morales Gorleri. En un tono irónico, el lilito Facundo del Gaiso reclamó que Pro no le haga “bullying” al dirigente radical. “Se busca paradero del candidato octavo del Pro, García Batallan, exlegislador que tuvo que renunciar, puesto por Angelici”, escribió Del Gaiso. El sábado, en diálogo con LA NACION, Carrió lo calificó de “delincuente”.
En tanto, Bracci, que quedó en el puesto noveno de la lista de Pro, tiene lazos familiares con Angelici. Quienes la conocen la definen como un híbrido entre macrista y boina blanca. “Son los radicales de Jorge”, grafican en la sede gubernamental de Parque Patricios.
Si sé corria un poco Laura Alonso,entraba en la foto Lautaro García Batallan,candidato 8 del Pro ( el mismo que tuvo qué renunciar en el 96 ).
Qué lo ponga Angelici en la lista del Pro,no deberia ser causa para no mostrarlo..
No le hagan Bulling a Batallan… pic.twitter.com/mSqvHTj8mo
— Facundo Del Gaiso (@FacundoDelGaiso) April 2, 2025
Antes del cierre de alianzas, Angelici abogaba por trenzar un acuerdo con el macrismo. Su única condición era que Pro no confluyera con La Libertad Avanza. “Todos queremos salir vivos del 2025 para pelear por la ciudad en 2027″, repetían sus laderos en las filas del radicalismo. Lo desconcertaba que Jorge Macri le sugiriera que era conveniente que Pro y la UCR compitan por separado.
Angelici llegó a presionar a Lousteau para que se pusiera al frente de la nómina para fidelizar el voto radical. La irrupción de Leandro Santoro podría implicar una pérdida de caudal político para la UCR, ya que el postulante de Ahora Buenos Aires, el frente donde convergen el peronismo y el kirchnerismo, podría seducir al electorado progresista que suele apoyar al radicalismo.
Finalmente, apenas se confirmó que Horacio Rodríguez Larreta se iba anotar en la grilla de candidatos, Lousteau y Yacobitti se inclinaron por la idea de diseñar una oferta disruptiva y apostar por Lucille Levy para encabezar la boleta. Los números de Lousteau en las encuestas tampoco mostraban un horizonte redituable. “Lo mejor era ir con algo nuevo”, resumen en la cúpula de la UCR.
Sin embargo, Angelici tejió con sigilo para poner jugadores en el equipo de los amarillos y en la escudería del radicalismo. Mientras Pro activa el plan de supervivencia en una férrea disputa con Milei, el “Tano” buscan preservar su influencia en la base territorial de los Macri.
No ocupa un cargo público, pero su influencia en la política porteña no ha desaparecido. Al contrario, Daniel “Tano” Angelici, histórico operador del macrismo, mantiene una enorme capacidad interferencia en la Justicia de la ciudad de Buenos Aires y, sobre todo, en las filas de Pro y de la Unión Cívica Radical (UCR).
Las negociaciones que se dieron al máximo nivel la semana pasada para conformar las listas de candidatos a legisladores porteños con vistas a las elecciones del 18 de mayo próximo dejaron en evidencia el juego a dos bandas de Angelici, quien contrala la filial del radicalismo en la Capital a través de su mano derecha, Martín Ocampo, actual procurador general del distrito. En una misma maniobra, el “Tano” logró preservar su sociedad con el eje de Emiliano Yacobitti-Martín Lousteau, un acuerdo que le permite influir en el centenario partido, y consolidar su alianza política con los Macri.
Es que Angelici tendrá alfiles propios en la lista de Evolución Radical, el frente que integran el radicalismo porteño, GEN y el partido socialista, y dos representantes en la nómina de Pro que encabeza Silvia Lospennato. Se trata de Lautaro García Batallan, exviceministro del Interior durante el gobierno de la Alianza, y Lucía Bracci, una militante de la fuerza amarilla que dio sus primeros pasos en política en la localidad de Pergamino, donde gobierna Javier Martínez, un aliado de Angelici.
Hace un par de semanas, el binguero había logrado anudar otro pacto con Jorge Macri para ocupar un casillero clave en la estructura del gobierno de la Ciudad. Si bien consensuó la designación de Ocampo como procurador apenas el primo del expresidente se sentó en el sillón de Uspallata, Angelici promovió días atrás el nombramiento de Francisco Quintana como secretario de Justicia de la Ciudad. Quintana quedó como el número dos del ministro Gabino Tapia, uno de los hombres de máxima confianza del jefe porteño. Está claro que los tentáculos del monje negro del macrismo llegan al Consejo de la Magistratura de la Ciudad, donde mantiene un diálogo aceitado con Juan Manuel Olmos, articulador todoterreno del PJ, para acordar nombramientos de jueces y fiscales. Es uno de los promotores de la candidatura de Ariel Lijo, designado por Milei en la Corte Suprema y cuyo pliego pende de un hilo en el Senado.
Angelici mantuvo contactos reservados con Jorge Macri y sus operadores políticos para cerrar el desembarco de dos dirigentes de su confianza en la lista de Pro. Los ubicó en puestos expectantes: el octavo y el noveno casillero. Dado que el bloque de legisladores del radicalismo porteño renueva tres escaños -dos pertenecen a Evolución y una al sector de Angelici-, el operador judicial del macrismo se garantiza, en caso de que Pro haga una elección discreta, que podrá influir en la bancada amarilla en la Legislatura.
Para evitar cortocircuitos con sus aliados de la UCR, Angelici, acostumbrado a desplazarse por la superestructura de la política de la Capital sin mover el aire, buscó disimular sus conversaciones con Jorge Macri. “Me ofrecieron dos lugares”, le confesó a uno de sus interlocutores habituales. En el búnker de Pro también reconocen que Bracci y García Batallan fueron promovidos por Angelici, quien también incrementó su injerencia en el Gabinete porteño con la designación de la vocera Laura Alonso, pareja de Ernesto “Larry” Ochoa. Ochoa es uno de los colaborados más estrechos de Angelici.
“Está todo hablado. No afecta en los más mínimo al vínculo con Lousteau y Yacobitti”, afirma un integrante fiel de la organización del empresario del juego. En rigor, el senador nacional y titular de la UCR nacional también tiene un acuerdo con Jorge Macri, ya que Guillermo Laje, un dirigente de su riñón, sigue al frente del Banco Ciudad.
No obstante, allegados a Ocampo, titular de la UCR porteña, relativizan el lazo con Bracci y García Batallan. Aseguran que, si bien Angelici tiene vínculo con ambos, no responden a él.
García Batallan, quien quedó en la mira de la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, fue militante de la Franja Morada e integró el Grupo Sushi, que lideraba Antonio de la Rúa durante el gobierno de la Alianza. En la lista de Jorge Macri también está Hernán Lombardi, otro exintegrante del círculo de confianza de De la Rúa. Durante los últimos años, cultivó un bajo perfil y supo trabajar en consultoría política. Incluso se mantuvo cerca del publicista Ramiro Agulla – ideólogo del célebre aviso de campaña “Dicen que soy aburrido”-. A su vez, García Batallan orbitó alrededor de Cristian Ritondo y Horacio Rodríguez Larreta dentro del mundillo de Pro. De hecho, trabajó en el área de comunicación del Ministerio de Seguridad durante la gestión bonaerense de María Eugenia Vidal.
El ex Franja Morada llegó a ser jefe de bloque de la UCR en la Legislatura durante la gestión porteña de De la Rúa, pero, en 1996, debió renunciar cuando apareció un video en el que dos de sus asesores aparecían pidiendo coimas. “Tengo las manos quemadas; aprendí que en la cuestión pública es irresponsable poner las manos en el fuego por alguien”, dijo en ese entonces.
Desde la CC, exsocios de Pro en JxC, pusieron el foco en la figura de García Batallan. Sospechan que el macrismo lo oculta, pese a que ocupa uno de los lugares “entrables”. De hecho, no participó ayer de la conferencia de prensa en la sede de Pro para la presentación de la propuesta de “campaña limpia”, un anuncio encabezado por María Eugenia Vidal y Lospennato. Estuvieron presentes los candidatos que ocupan los primeros siete lugares. Tampoco aparece en los perfiles que difundió el equipo de campaña de Pro. El corte se produce en el séptimo lugar, que ocupa Victoria Morales Gorleri. En un tono irónico, el lilito Facundo del Gaiso reclamó que Pro no le haga “bullying” al dirigente radical. “Se busca paradero del candidato octavo del Pro, García Batallan, exlegislador que tuvo que renunciar, puesto por Angelici”, escribió Del Gaiso. El sábado, en diálogo con LA NACION, Carrió lo calificó de “delincuente”.
En tanto, Bracci, que quedó en el puesto noveno de la lista de Pro, tiene lazos familiares con Angelici. Quienes la conocen la definen como un híbrido entre macrista y boina blanca. “Son los radicales de Jorge”, grafican en la sede gubernamental de Parque Patricios.
Si sé corria un poco Laura Alonso,entraba en la foto Lautaro García Batallan,candidato 8 del Pro ( el mismo que tuvo qué renunciar en el 96 ).
Qué lo ponga Angelici en la lista del Pro,no deberia ser causa para no mostrarlo..
No le hagan Bulling a Batallan… pic.twitter.com/mSqvHTj8mo
— Facundo Del Gaiso (@FacundoDelGaiso) April 2, 2025
Antes del cierre de alianzas, Angelici abogaba por trenzar un acuerdo con el macrismo. Su única condición era que Pro no confluyera con La Libertad Avanza. “Todos queremos salir vivos del 2025 para pelear por la ciudad en 2027″, repetían sus laderos en las filas del radicalismo. Lo desconcertaba que Jorge Macri le sugiriera que era conveniente que Pro y la UCR compitan por separado.
Angelici llegó a presionar a Lousteau para que se pusiera al frente de la nómina para fidelizar el voto radical. La irrupción de Leandro Santoro podría implicar una pérdida de caudal político para la UCR, ya que el postulante de Ahora Buenos Aires, el frente donde convergen el peronismo y el kirchnerismo, podría seducir al electorado progresista que suele apoyar al radicalismo.
Finalmente, apenas se confirmó que Horacio Rodríguez Larreta se iba anotar en la grilla de candidatos, Lousteau y Yacobitti se inclinaron por la idea de diseñar una oferta disruptiva y apostar por Lucille Levy para encabezar la boleta. Los números de Lousteau en las encuestas tampoco mostraban un horizonte redituable. “Lo mejor era ir con algo nuevo”, resumen en la cúpula de la UCR.
Sin embargo, Angelici tejió con sigilo para poner jugadores en el equipo de los amarillos y en la escudería del radicalismo. Mientras Pro activa el plan de supervivencia en una férrea disputa con Milei, el “Tano” buscan preservar su influencia en la base territorial de los Macri.
El binguero e histórico operador judicial acordó con Jorge Macri la promoción de Lautaro García Batallan, exGrupo Sushi, y Lucía Bracci en la nómina de Lospennato; a su vez, preservó la alianza con el titular de la UCR y Yacobitti LA NACION