Todas las fotos. Del brazo de Cristiano Rattazzi, su pareja, Gabriela Castellani se lució como madrina en la boda de su hija
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“Nos tocó un día brutal, Cata quería que todo fuera en exteriores, y salió divino, fue muy emocionante”, le cuenta a ¡HOLA! Argentina Gabriela Castellani, que días atrás, del brazo de su pareja, Cristiano Rattazzi, se lució como madrina en el casamiento de su hija Catalina Foyatier (27 años, licenciada en Marketing y diseñadora de interiores) con Nicolás Sultano (30 años, médico cirujano cardiovascular), que dijeron “sí, quiero” tras diez años de novios.
La cita fue en El Dok-Haras, en Exaltación de la Cruz, y la ceremonia religiosa y con impronta campestre arrancó al atardecer, en la zona del estanque y bajo un arco decorado con flores frescas. Del brazo de su papá, Gustavo Foyatier, la novia avanzó hacia el altar con un traje de la diseñadora Inés di Santo que compró con su mamá en San Miniato, Italia. Y se llevó todos los elogios.
Después, los 350 invitados pasaron a los salones de Los Carruajes y Los Cobres, donde disfrutaron de la comida. A la hora del dancing, la pista se colmó de magia, con intervenciones artísticas como “Las Chicas Lámpara” y el astronauta que flotó por el aire al ritmo de la música, además de un stand flúo. “Fue un fiestón”, concluye Gabriela, todavía emocionada.
“Nos tocó un día brutal, Cata quería que todo fuera en exteriores, y salió divino, fue muy emocionante”, le cuenta a ¡HOLA! Argentina Gabriela Castellani, que días atrás, del brazo de su pareja, Cristiano Rattazzi, se lució como madrina en el casamiento de su hija Catalina Foyatier (27 años, licenciada en Marketing y diseñadora de interiores) con Nicolás Sultano (30 años, médico cirujano cardiovascular), que dijeron “sí, quiero” tras diez años de novios.
La cita fue en El Dok-Haras, en Exaltación de la Cruz, y la ceremonia religiosa y con impronta campestre arrancó al atardecer, en la zona del estanque y bajo un arco decorado con flores frescas. Del brazo de su papá, Gustavo Foyatier, la novia avanzó hacia el altar con un traje de la diseñadora Inés di Santo que compró con su mamá en San Miniato, Italia. Y se llevó todos los elogios.
Después, los 350 invitados pasaron a los salones de Los Carruajes y Los Cobres, donde disfrutaron de la comida. A la hora del dancing, la pista se colmó de magia, con intervenciones artísticas como “Las Chicas Lámpara” y el astronauta que flotó por el aire al ritmo de la música, además de un stand flúo. “Fue un fiestón”, concluye Gabriela, todavía emocionada.
Tras una década de novios, Catalina Foyatier y Nicolás Sultano se casaron en El Dok-Haras y celebraron con 350 invitados LA NACION