Controles claves: estos son los estudios para la detección temprana del cáncer que sí nos dan ventaja contra la enfermedad

NUEVA YORK.– El cribado, tamizaje o detección temprana puede ser un arma poderosa contra el cáncer, ya que ayuda a encontrar algunos tumores meses –o incluso años– antes de que una persona se sienta lo suficientemente mal como para acudir al médico.
Hay muchos tipos distintos de cáncer, pero el Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos de Estados Unidos, un conjunto de expertos médicos independientes, solo recomienda los estudios diagnósticos periódicos de cuatro tipos: de pulmón, de mama, colorrectal y de cuello uterino. Para este cuarteto, el grupo de expertos descubrió que el control frecuente puede salvar vidas sin exponer a demasiadas personas a falsas alarmas, pruebas adicionales o tratamientos innecesarios.
“El cribado está en primera línea para reducir las muertes por cáncer”, dijo Robert Smith, epidemiólogo de la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer.
Por qué debemos hacernos los controles
Cada cierto tiempo, el grupo de expertos revisa sistemáticamente las pruebas que sustentan el tamizaje del cáncer y emite recomendaciones por edad y posibles factores de riesgo, recordó John Wong, vicepresidente del grupo de trabajo. Estas recomendaciones son para personas sanas, de modo que, paralelamente, si alguien tiene síntomas su médico podría querer hacer una detección de cáncer, independientemente de su edad o de cuándo se hizo el último control.
Los cuatro cribados se recomiendan porque reducen las muertes por cáncer. El modelo que utiliza el grupo de trabajo muestra un 13% menos de fallecimientos por cáncer de pulmón, y entre un 28% y un 30% menos de decesos por cáncer de mama. Los ensayos clínicos reportaron resultados similares.
Además de detectar el cáncer de forma temprana, las pruebas preventivas para el cáncer colorrectal y el de cuello uterino también pueden ayudar a prevenir enfermedades, añadió Smith.
Por ejemplo, los médicos pueden extirpar pólipos o crecimientos de tejido sospechosos y potencialmente precancerosos en el colon y el cuello uterino. Los modelos del grupo de trabajo muestran que el cribado reduce entre un 79% y un 85% las muertes por cáncer colorrectal, y entre un 80% y un 87% las muertes por cáncer de cuello uterino.
Pero para obtener todos estos beneficios, los pacientes deben someterse a las pruebas con regularidad, afirmó Mary Reid, epidemióloga del Centro Oncológico Integral Roswell Park. Recomienda hablar con nuestro médico sobre la frecuencia con que debemos someternos a exploración, en función del riesgo basal, la prueba de cribado que se utilice y los antecedentes de hallazgos sospechosos.
“No eres una persona estática –sintetizó Reid–, así que es muy importante que la frecuencia del cribado coincida con el aumento de tu riesgo a lo largo del tiempo”.
¿Hay límites de edad?
El grupo de trabajo solo recomienda el control a determinados grupos, y en Estados Unidos las aseguradoras de salud están obligadas a cubrirlo sin compartir los costos.
“Los riesgos son inmediatos; los beneficios, tardíos”, dijo Mara Schonberg, médica de atención primaria del Centro Médico Beth Israel Deaconess. Así pues, la idea es examinar a personas que son lo bastante mayores como para enfrentar un riesgo real de cáncer, pero lo bastante jóvenes como para obtener todos los beneficios de la detección y el tratamiento tempranos.
- Cáncer de pulmón: toda persona de entre 50 y 80 años con antecedentes significativos de tabaquismo debe someterse a una tomografía computarizada de dosis baja o TAC de baja dosis.
- Cáncer de mama: las mujeres de 40 a 74 años deben hacerse mamografías periódicas.
- Cáncer colorrectal: las personas de 45 a 75 años deben someterse a una colonoscopía o a análisis de heces en casa.
- Cáncer de cuello uterino: Las mujeres de entre 21 y 65 años deben someterse a un examen rutinario del cáncer de cuello uterino con una citología vaginal o, potencialmente, una prueba del virus del papiloma humano.
Estas directrices no son perfectas. Pasan por alto a algunas personas que contraen cáncer, y también pueden provocar ansiedad y pruebas de seguimiento innecesarias, ya que los médicos atienden tumores inofensivos, consideró Schonberg. Y no todos se someten a las pruebas según lo previsto. Un estudio reciente descubrió que, entre decenas de miles de personas que cumplían los requisitos para someterse a varios estudios de detección del cáncer, el 65% se sometió a pruebas de detección del cáncer de mama y colorrectal, y solo el 17% se sometió a pruebas de detección del cáncer de pulmón.
Si alguien cree que cumple los requisitos para someterte a un control, debe hablar con su médico, apuntó Therese Bevers, médico de medicina familiar del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas. También puede preguntar sobre el cribado al margen de estas directrices si se siente en situación de alto riesgo por antecedentes familiares, ciertas mutaciones genéticas como el BRCA (gen de cáncer de mama) u otros factores. Solo hay que saber que, fuera de las directrices, las investigaciones sugieren que los perjuicios suelen ser mayores que los beneficios.
Las otras pruebas de detección
Para algunos tipos de cáncer, como los de piel, boca y vejiga, no hay pruebas suficientes para recomendar una cosa u otra. En otros casos, como los cánceres de ovario, páncreas, testículos y tiroides, el grupo de trabajo descubrió que los estudios en personas sin síntomas puede dar lugar a demasiados falsos positivos y complicaciones sin por ello reducir el riesgo de muerte.
Por ello, el grupo de trabajo desaconseja el cribado del cáncer de próstata a los hombres de más edad, pero afirma que los hombres de 55 a 69 años deben hablar con su médico para analizar los daños y los beneficios. La mayoría de los tumores de próstata crecen tan lentamente que nunca supondrían un problema, indicó Reid. Aunque las pruebas pueden detectarlos, se corre el riesgo de una cascada de tratamientos innecesarios y complicaciones, como hemorragias rectales e impotencia.
“A veces, el tratamiento es peor que tener el cáncer”, concluyó Reid.
Por Simar Bajaj
NUEVA YORK.– El cribado, tamizaje o detección temprana puede ser un arma poderosa contra el cáncer, ya que ayuda a encontrar algunos tumores meses –o incluso años– antes de que una persona se sienta lo suficientemente mal como para acudir al médico.
Hay muchos tipos distintos de cáncer, pero el Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos de Estados Unidos, un conjunto de expertos médicos independientes, solo recomienda los estudios diagnósticos periódicos de cuatro tipos: de pulmón, de mama, colorrectal y de cuello uterino. Para este cuarteto, el grupo de expertos descubrió que el control frecuente puede salvar vidas sin exponer a demasiadas personas a falsas alarmas, pruebas adicionales o tratamientos innecesarios.
“El cribado está en primera línea para reducir las muertes por cáncer”, dijo Robert Smith, epidemiólogo de la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer.
Por qué debemos hacernos los controles
Cada cierto tiempo, el grupo de expertos revisa sistemáticamente las pruebas que sustentan el tamizaje del cáncer y emite recomendaciones por edad y posibles factores de riesgo, recordó John Wong, vicepresidente del grupo de trabajo. Estas recomendaciones son para personas sanas, de modo que, paralelamente, si alguien tiene síntomas su médico podría querer hacer una detección de cáncer, independientemente de su edad o de cuándo se hizo el último control.
Los cuatro cribados se recomiendan porque reducen las muertes por cáncer. El modelo que utiliza el grupo de trabajo muestra un 13% menos de fallecimientos por cáncer de pulmón, y entre un 28% y un 30% menos de decesos por cáncer de mama. Los ensayos clínicos reportaron resultados similares.
Además de detectar el cáncer de forma temprana, las pruebas preventivas para el cáncer colorrectal y el de cuello uterino también pueden ayudar a prevenir enfermedades, añadió Smith.
Por ejemplo, los médicos pueden extirpar pólipos o crecimientos de tejido sospechosos y potencialmente precancerosos en el colon y el cuello uterino. Los modelos del grupo de trabajo muestran que el cribado reduce entre un 79% y un 85% las muertes por cáncer colorrectal, y entre un 80% y un 87% las muertes por cáncer de cuello uterino.
Pero para obtener todos estos beneficios, los pacientes deben someterse a las pruebas con regularidad, afirmó Mary Reid, epidemióloga del Centro Oncológico Integral Roswell Park. Recomienda hablar con nuestro médico sobre la frecuencia con que debemos someternos a exploración, en función del riesgo basal, la prueba de cribado que se utilice y los antecedentes de hallazgos sospechosos.
“No eres una persona estática –sintetizó Reid–, así que es muy importante que la frecuencia del cribado coincida con el aumento de tu riesgo a lo largo del tiempo”.
¿Hay límites de edad?
El grupo de trabajo solo recomienda el control a determinados grupos, y en Estados Unidos las aseguradoras de salud están obligadas a cubrirlo sin compartir los costos.
“Los riesgos son inmediatos; los beneficios, tardíos”, dijo Mara Schonberg, médica de atención primaria del Centro Médico Beth Israel Deaconess. Así pues, la idea es examinar a personas que son lo bastante mayores como para enfrentar un riesgo real de cáncer, pero lo bastante jóvenes como para obtener todos los beneficios de la detección y el tratamiento tempranos.
- Cáncer de pulmón: toda persona de entre 50 y 80 años con antecedentes significativos de tabaquismo debe someterse a una tomografía computarizada de dosis baja o TAC de baja dosis.
- Cáncer de mama: las mujeres de 40 a 74 años deben hacerse mamografías periódicas.
- Cáncer colorrectal: las personas de 45 a 75 años deben someterse a una colonoscopía o a análisis de heces en casa.
- Cáncer de cuello uterino: Las mujeres de entre 21 y 65 años deben someterse a un examen rutinario del cáncer de cuello uterino con una citología vaginal o, potencialmente, una prueba del virus del papiloma humano.
Estas directrices no son perfectas. Pasan por alto a algunas personas que contraen cáncer, y también pueden provocar ansiedad y pruebas de seguimiento innecesarias, ya que los médicos atienden tumores inofensivos, consideró Schonberg. Y no todos se someten a las pruebas según lo previsto. Un estudio reciente descubrió que, entre decenas de miles de personas que cumplían los requisitos para someterse a varios estudios de detección del cáncer, el 65% se sometió a pruebas de detección del cáncer de mama y colorrectal, y solo el 17% se sometió a pruebas de detección del cáncer de pulmón.
Si alguien cree que cumple los requisitos para someterte a un control, debe hablar con su médico, apuntó Therese Bevers, médico de medicina familiar del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas. También puede preguntar sobre el cribado al margen de estas directrices si se siente en situación de alto riesgo por antecedentes familiares, ciertas mutaciones genéticas como el BRCA (gen de cáncer de mama) u otros factores. Solo hay que saber que, fuera de las directrices, las investigaciones sugieren que los perjuicios suelen ser mayores que los beneficios.
Las otras pruebas de detección
Para algunos tipos de cáncer, como los de piel, boca y vejiga, no hay pruebas suficientes para recomendar una cosa u otra. En otros casos, como los cánceres de ovario, páncreas, testículos y tiroides, el grupo de trabajo descubrió que los estudios en personas sin síntomas puede dar lugar a demasiados falsos positivos y complicaciones sin por ello reducir el riesgo de muerte.
Por ello, el grupo de trabajo desaconseja el cribado del cáncer de próstata a los hombres de más edad, pero afirma que los hombres de 55 a 69 años deben hablar con su médico para analizar los daños y los beneficios. La mayoría de los tumores de próstata crecen tan lentamente que nunca supondrían un problema, indicó Reid. Aunque las pruebas pueden detectarlos, se corre el riesgo de una cascada de tratamientos innecesarios y complicaciones, como hemorragias rectales e impotencia.
“A veces, el tratamiento es peor que tener el cáncer”, concluyó Reid.
Por Simar Bajaj
Hay cuatro tipos de tumores en los que el tamizaje regular puede salvar vidas, pero con el resto hay menos claridad LA NACION