Articulo

MARVEL

La tortuosa historia de los derechos de Marvel hasta reunir a los Avengers y X-Men

49 Vistas

Esta semana se cerraba oficialmente la compra de FOX por parte de Disney por un valor aproximado de 71.300 millones de dólares. El trato se había postergado durante más de un año debido a los informes de los reguladores para evitar posiciones de monopolio. Finalmente, Disney poseerá la práctica totalidad de lo que fue que 20th Century FOX (es decir, sus productos en el cine) y también los de televisión, pero se mantendrán por separado algunas emisoras locales deportivas e informativas.

El resultado del acuerdo se resume en que, tras casi 25 años, los derechos de X-Men o Los 4 Fantásticos vuelven a Marvel, que podrá ir dando entrada a Lobezno y compañía (aunque está por ver cómo) en su UCM. Los efectos en la gran pantalla no se verán de inmediato, pero la posibilidad ya está aquí. Con ello además Disney reúne dos de las franquicias más taquilleras de la historia: Los personajes de La Casa de las Ideas y Star Wars.
Aún quedan piezas del ingente universo Marvel repartidas por ahí, como toda la familia de personajes de Spider-man que siguen siendo propiedad de Sony, pero el panorama para los fans y la industria del entretenimiento pasa a estar ahora mucho más agrupado. Ahora, por fin, parece que está todo servido para que en algún momento podamos ver un gran crossover en el cine entre los X-Men y los Avengers con Spider-man -gracias al acuerdo con Sony- incluido, pero el camino hasta aquí ha sido una lucha de derechos e historias cruzadas que daría para su propio Universo Cinematográfico.

La historia de los derechos de Marvel: el despiece tras rozar la bancarrota
Para entender por qué a principios de los 2000 teníamos en el cine la saga de Spider-man de Sam Raimi, la primera aparición de Hugh Jackman como Lobezno, o un Hulk interpretado por Eric Bana que hoy parece arqueología comiquera hay que retroceder unos años.

Tras convertirse en un imperio durante los 60 y 70, Marvel comenzó a experimentar con la venta de sus personajes para el cine, o mejor dicho para la televisión. En ello tuvo mucho que ver el difunto Stan Lee, que siempre promovió acuerdos que dieron lugar a series tan antológicas y hoy tan frikis como la de El Increíble Hulk (1978) con el culturista italoamericano Lou Ferrigno.
Los cómics se seguían vendiendo a espuertas, pero a principios de los 90 entró en el accionariado Ron Perelman, el hombre de negocios que para muchos estuvo a un paso de llevar a Marvel a la desaparición. Perelman, que compró Marvel Entertaiment, la matriz de la editorial, por 82 millones de dólares, comenzó a hacer una serie de inversiones dudosas y a estirar el precio de los cómics aprovechando el fenómeno del coleccionismo. Como resultado, las viñetas se convirtieron casi en un objeto de lujo que acabó lastrando las ventas.

En el apartado editorial, las cosas fueron casi peores. En 1992 un grupo de dibujantes encabezados por el cocreador de Venom Todd McFarlane que no estaban contentos con el pago de derechos por sus personajes dieron un golpe sobre la mesa y dejaron Marvel para formar su propia editorial: Image Comics. Con cómics cada vez más caros y con una calidad inferior la burbuja acabó explotando en un momento dado en 1993, cuando las acciones de Marvel en bolsa colapsaron pasando de 35,7 dólares a apenas 2,3 dos años después. La bancarrota amenazaba.

Es en ese proceso cuando Marvel comenzó a desprenderse de los derechos cinematográficos de varios de sus personajes más importantes:

En 1993 vendió a FOX los derechos de los X-Men y sus personajes adheridos.
FOX también se hizo con Los 4 Fantásticos gracias a la absorción de Constantine Films, una pequeña productora que llegó a realizar una pésima película solo con el objetivo de mantener los derechos en su propiedad.
Sony se hacía con los derechos de Spider-man en 1998, lo que daría pie a la serie de Sam Raimi y el reboot posterior con Marc Webb y Andrew Garfield.
A Universal se le cedían los derechos de explotación conjunta de Hulk o Namor.
Lionsgate, por su parte se quedó con los derechos de Man-Thing
Además de esto, Marvel Films, la antecesora de la actual Marvel Studios, se formó también en la década de los 90 pero no para hacer películas, sino para vender estos derechos y mantener en algunos de ellos ciertas decisiones editoriales. De allí salieron acuerdos de distribución que dieron lugar a películas como Blade (con New Line Cinema), la Daredevil de Ben Affleck (también con FOX) o la película de The Punisher de 2004 (con Lionsgate).